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Las manifestaciones se concentraron frente al Congreso, en Asunción, donde los ciudadanos reclaman que avance el juicio político contra el mandatario saliente.

La renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de Paraguay no logró frenar las protestas que sacuden al país sudamericano. Este jueves, las manifestaciones continuaron en Asunción, donde ciudadanos se concentraron en la Plaza de Armas, frente al Congreso Nacional, para exigir que avance el juicio político contra el mandatario y que se investiguen las responsabilidades por la crisis financiera desatada tras la intervención de Ueno Bank.

Los manifestantes reclaman que el proceso institucional no quede interrumpido por la dimisión de Peña, quien anunció su decisión argumentando que buscaba preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas.

"He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", expresó el mandatario en un mensaje difundido públicamente.

Sin embargo, la decisión no desactivó el conflicto político. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la acusación para someterlo a juicio político y remitió el expediente al Senado, que deberá resolver sobre la continuidad del procedimiento. Los ciudadanos que se movilizaron frente al Congreso sostienen que Peña debe responder ante la Justicia por los hechos vinculados con la entidad financiera.

La crisis de Ueno Bank que desencadenó las protestas

El conflicto comenzó hace dos días, cuando el Banco Central del Paraguay dispuso la intervención y el proceso de resolución de Ueno Bank, luego de detectar un grave deterioro de su situación financiera.

Según los informes difundidos, la entidad presentaba un nivel de solvencia inferior al 50% del mínimo legal exigido. El banco contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de poco más de seis millones de habitantes, por lo que la medida generó una fuerte preocupación entre ahorristas y usuarios que quedaron sin acceso a sus cuentas.

La situación también abrió cuestionamientos por los vínculos empresariales que Peña había mantenido con el grupo propietario de la entidad, del que fue accionista hasta marzo de 2025. Además, se puso bajo la lupa la administración de fondos públicos depositados en el banco y los mecanismos de supervisión financiera.

La Fiscalía paraguaya abrió investigaciones por presuntas irregularidades y avanzó con imputaciones contra directivos y otras personas vinculadas con la entidad.

El juicio político y el futuro institucional

La renuncia de Peña se produjo en medio de una creciente presión política, incluso dentro de su propio espacio partidario. La Cámara de Diputados respaldó por unanimidad el avance del juicio político, mientras que la decisión quedó ahora en manos del Senado.

Los manifestantes buscan que el procedimiento continúe y que se determinen las responsabilidades por la crisis bancaria. Entre sus principales reclamos también figura la devolución de los depósitos y la recuperación de los recursos comprometidos.

En paralelo, la sucesión presidencial quedó vinculada a la situación institucional de la renuncia y al papel del vicepresidente Pedro Alliana, quien constitucionalmente está llamado a asumir el Ejecutivo.

Mientras el Congreso define los próximos pasos, las movilizaciones reflejan que la crisis paraguaya ya no se limita al sistema financiero: el conflicto se trasladó al terreno político e institucional y mantiene la tensión en las calles de Asunción.

Por otra parte, el exsenador Paraguayo "Payo" Cubas, actual opositor apareció en la movilización y la gente lo despidió por mostrar una actitud "oportunista".