El Gobierno bonaerense convocó a docentes y estatales a negociar un acuerdo por dos meses, mientras los gremios reclaman recuperar el aumento de septiembre.

La administración de Axel Kicillof convocó para este viernes a las paritarias estatales bonaerenses. El encuentro con los gremios docentes y estatales será virtual para evitar escraches de sectores disidentes. Si bien hay hermetismo sobre el ofrecimiento, habría un acuerdo por dos meses. Los gremios, pese a que el Gobierno provincial evita dar respuestas, reclaman una recomposición por el “salteo” de septiembre.
Las paritarias, sobre el filo de las liquidaciones de haberes
Detrás del hermetismo del gobierno de Kicillof sobre el porcentaje de aumento salarial que ofrecerá a estatales y docentes, en las últimas horas se multiplicaron los contactos informales con los gremios y se recalentaron las baterías de los celulares.
Una alta fuente de uno de los sindicatos más importantes de la administración pública bonaerense dijo a MDZ: “Hasta ayer a la tardecita no sabíamos a qué íbamos a ir a la paritaria; mandábamos mensajes para que nos claven el visto. Y, de la nada, a última hora sonaron los teléfonos”.
La fuente agregó: “Seguimos charlando, viene complicado. El acuerdo sería para octubre y noviembre”.
Ante la consulta sobre qué pasará con septiembre —cabe recordar que Kicillof congeló los salarios de estatales y docentes, responsabilizando al Gobierno nacional por asfixiar financieramente a la provincia—, la respuesta fue: “Se están haciendo los boludos. Te diría que tenemos que ver si lo podemos recuperar a fines de este año o principios del que viene. Esperemos que no quede en el tintero”, se sinceró la fuente consultada, antes de despedirse con un escueto “no te puedo decir nada más”.
La bronca de las bases
Los gremios estatales y docentes llegan a la mesa paritaria con la presión de sus bases. El malestar de maestros y trabajadores de la administración pública provincial por los bajos salarios es una realidad que los sindicatos ya no pueden seguir disimulando.
El descontento de los trabajadores con quienes deberían representarlos, a raíz de la cercanía de algunos dirigentes gremiales con Kicillof, provocó desafiliaciones masivas, discusiones subidas de tono y hasta “manotazos al aire” dirigidos a delegados sindicales.
El detonante fue la falta de respuestas de los gremios ante la negativa del Gobierno provincial a otorgar un aumento en septiembre. El último incremento salarial había sido del 2% en agosto, correspondiente al segundo tramo del 7% de aumento acordado en las paritarias de julio.
En ese contexto, uno de los gremios considerados más afines a la administración provincial, ATE, realizó un paro contra Kicillof después de siete años. La medida de fuerza —impulsada por un sindicato que supo ser muy combativo con otros gobernadores— incluyó una movilización a la plaza San Martín, frente a la Legislatura bonaerense, y no frente a la Gobernación.
La protesta de ATE dejó una escena que rozó la comedia: legisladores opositores cuyos despachos dan a la plaza céntrica de La Plata se asomaban a las ventanas para gritarles a los manifestantes: “Acá no es, se equivocaron de vereda. Kicillof está enfrente”.
Lo cierto es que la convocatoria a las paritarias estatales bonaerenses, sobre el cierre de las liquidaciones de haberes, deja a los gremios con poco margen de maniobra para negociar un acuerdo mejor.
La pregunta es si la oferta de Kicillof podrá contener la presión de docentes y trabajadores que llevan años reclamando, sin éxito, una recomposición del poder adquisitivo de los salarios estatales bonaerenses.
