Lejos del escenario previsto para el acto central de la Marcha Universitaria, grupos atacaron el vallado dispuesto alrededor del parlamento. Las fuerzas federales respondieron con balas de goma, gas lacrimógeno y un camión hidrante en el cruce de Rivadavia y Entre Ríos

La quinta Marcha Federal Universitaria al Congreso de la Nación derivó este jueves en violentos incidentes entre manifestantes y efectivos de Gendarmería en la zona de Rivadavia entre Callao y Rodríguez Peña, epicentro de los enfrentamientos mientras el acto central transcurría del otro lado del escenario.
Distintos grupos emergieron en medio de la zona donde había banderas de sectores políticos de izquierda e iniciaron una intensa pedrea contra la formación que custodiaba el vallado perimetral del palacio legislativo. Las piedras llovían sobre los escudos de los gendarmes y rebotaban contra sus cascos de plástico.

Ante la escalada, Gendarmería optó por acercar masivamente sus efectivos para saturar la zona y proteger las vallas, al tiempo que respondía con disparos de balas de goma y gas lacrimógeno. El gas obligó a varios manifestantes —muchos con el rostro cubierto— a retroceder por las calles aledañas. Poco después, un camión hidrante llegó al cruce de Rivadavia y Entre Ríos.
El vehículo requirió la asistencia de un camión tanque para conectar la manguera y abastecerse de agua antes de desplegar su chorro contra los grupos más agresivos. Los proyectiles, lanzados con gomeras por manifestantes, llegaban hasta donde se encontraban los cronistas, lo que obligó a extremar las precauciones durante la cobertura.
Del otro lado de la plaza, el acto central comenzó según lo previsto alrededor de las 16:00, con oradores de gremios y del ámbito educativo en el escenario principal. Sin embargo, los estruendos de los enfrentamientos y el ruido de las motos de los efectivos motorizados se colaban entre los parlantes y provocaban que parte del público comenzara a desconcentrarse.
Algunos asistentes buscaron refugio en los bares de la zona, pero varios locales bajaron las persianas y no permitieron el ingreso. A todo esto se sumó la lluvia intensa y el viento que complicaron aún más la permanencia en la plaza.
La movilización había congregado a miles de personas con el reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, ratificada en cinco oportunidades por el Poder Legislativo y cuya implementación sigue bloqueada por el gobierno de Javier Milei.
La jornada coincidió, además, con el intento de la oposición en la Cámara de Diputados de derogar el DNU 70/2023, el decreto que desreguló cientos de actividades al inicio de la gestión libertaria, aunque el oficialismo logró evitar el quórum necesario gracias a un puñado de ausencias clave de gobernadores aliados.
El gas lacrimógeno, mientras tanto, también llegó al interior del recinto. Según indicaron fuentes parlamentarias consultadas por Infobae, el efecto se sintió incluso en el anexo del Congreso, donde varios diputados debieron retirarse de los despisos del Palacio Legislativo tras sentirse descompuestos. Entre ellos, la diputada Cecilia Moreau tuvo que recostarse para recuperarse. “Nunca había pasado esto, le pusieron más fuerza al gas”, señalaron las mismas fuentes.
El saldo de los incidentes dejó, además, efectivos heridos. De acuerdo con fuentes policiales, tres integrantes de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y uno de Prefectura Naval Argentina (PNA) resultaron lesionados por el impacto de elementos contundentes durante los enfrentamientos.
En las redes sociales, la funcionario Alejandra Monteoliva cuestionó a quienes protagonizaron los disturbios. “Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada”, escribió en su cuenta de X.
Y agregó: “El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley”.
Alrededor de las 16.30, se pudo ver como manifestantes recogían los gases lacrimógenos lanzados por Gendarmería, los introducían en tachos de pintura con agua e intentaban devolverlos hacia el cordón de seguridad. A su vez, los gendarmes recogían las piedras arrojadas por los manifestantes y las devolvían hacia el otro lado.
Se podía ver como una muralla viva de efectivos que se concentró detrás del vallado metálico para evitar que cediera ante la presión de la multitud. Quienes protagonizaron los enfrentamientos portaban máscaras, cascos y banderas de partidos de izquierda, y se diferenciaron de los estudiantes, docentes y trabajadores universitarios que participaron de la marcha.
El Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) confirmó, a través de un parte difundido a las 16:50, que había atendido a dos personas durante los incidentes en los alrededores de Plaza Congreso. Según el reporte, un hombre adulto recibió asistencia en Hipólito Yrigoyen y Virrey Cevallos, donde el personal médico realizó un control clínico sin necesidad de traslado.
El segundo caso se registró en Rodríguez Peña 80, entre avenida Rivadavia y Bartolomé Mitre, donde una mujer de 57 años presentó síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular (ACV). El auxilio fue regulado por telemedicina y, tras la llegada del móvil sanitario al lugar, la paciente fue trasladada al Hospital Ramos Mejía.
El parte del SAME detalló además un tercer llamado, en la calle Solís y Adolfo Alsina, donde se había solicitado asistencia para una mujer adulta con dificultad respiratoria. En ese caso, el auxilio fue anulado por disposición del 911.
Según el balance oficial hasta el momento, dos civiles recibieron atención médica durante la jornada: un hombre y una mujer, ambos mayores de edad. Una de ellas fue atendida en el lugar, mientras que la otra debió ser trasladada a un centro de salud.
