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El gremio estatal realizará un paro el 7 de octubre y marchará a la Legislatura bonaerense con reclamos salariales, pases a planta permanente y mejoras en las condiciones laborales.

Parece que la presión de las bases pudo más que la connivencia. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la provincia de Buenos Aires anunció un paro provincial con movilización a la Legislatura bonaerense. Eso sí, la consigna apunta contra el ajuste de Javier Milei, no sea cosa de que el primer paro en siete años contra Axel Kicillof rompa la "buena sintonía".

El primer paro de ATE a Kicillof

El próximo 7 de octubre, ATE, conducido en la provincia de Buenos Aires por Claudio Arévalo, marchará a la Legislatura bonaerense en el marco de una medida de fuerza que busca marcarle la cancha a la Gobernación.

El motivo de la medida de fuerza es un rosario de reclamos que suelen tratarse en la mesa paritaria y que van desde la creación de cargos para efectivizar los pases a planta permanente hasta la eliminación de esquemas informales, como las becas y los contratos transitorios, además del urgente pedido de una suba salarial.

La paradoja es inevitable. En los siete años que Kicillof lleva gobernando la provincia, ATE transitó carriles de notable armonía, que por momentos rozaron la complicidad, como cuando hizo la vista gorda ante algunas medidas que perjudicaron a los trabajadores estatales.

Entre ellas, se encuentran desplazamientos de cargos en ministerios y dependencias públicas bonaerenses que fueron ocupados por militantes kirchneristas y "allegados" al sindicato.

Como dijo a este cronista un secretario general de otro sindicato al salir de una paritaria estatal: "Es difícil negociar con ATE parado del lado de la patronal; defienden más al Gobierno que los funcionarios de Kicillof".

Pero cuando la presión de las bases se vuelve cada vez más fuerte porque hace años no llegan a fin de mes y las respuestas del Ejecutivo bonaerense no llegan, la memoria combativa aparece por arte de magia.

Paritarias en cero y la paciencia que se agota

El detonante del paro se produjo en el último encuentro paritario. Los representantes del Gobierno de Kicillof, como hacen habitualmente en la primera reunión tras la reapertura de la paritaria, se sentaron sin una oferta bajo el brazo. Solo fueron a escuchar la catarsis de los gremios, potenciada por la presión de sus afiliados ante la pérdida del poder adquisitivo del salario estatal bonaerense y por la frustración de no haber recibido una suba salarial en septiembre.

Ante la falta de respuestas y, en realidad, cuestionados por sus propios afiliados, ATE decidió subir el tono y vincular la discusión salarial directamente al debate del Presupuesto provincial. Exigen que la ley de leyes contemple las partidas presupuestarias necesarias para estabilizar a miles de empleados que prestan servicios bajo modalidades precarias.

Si bien el paro del 7 de octubre es provincial, los lazos de ATE bonaerense con el gobierno de Kicillof son muy fuertes. Por eso, desde el sindicato responsabilizaron a la Casa Rosada por la complicada situación económica de la provincia de Buenos Aires.

El gremio estatal bonaerense encuadra la crisis provincial en el impacto de las políticas de ajuste de Milei. La estrategia de ATE para financiar sus demandas es desempolvar propuestas progresistas, como un esquema tributario más progresivo que incremente la presión fiscal sobre los sectores de mayor capacidad contributiva de la provincia.

La lógica de ATE es simple: aumentar la carga impositiva sobre quienes más tienen, es decir, sobre determinados sectores productivos, para volcar esos recursos a las arcas provinciales y destinarlos a los salarios de los trabajadores estatales.

Un pliego de condiciones extenso para una provincia con la caja vacía

La medida de fuerza del próximo miércoles no se limita a la exigencia de pases a planta y aumento salarial. El petitorio incluye el reclamo de un boleto gratuito de transporte para los trabajadores de las áreas de Educación y Salud, a quienes definen como esenciales; la creación del Consejo del Salario Municipal para institucionalizar la discusión en los distritos y la implementación definitiva de un Convenio Colectivo de Trabajo que garantice la carrera administrativa.

A esto se suma la demanda de incorporar más personal en áreas consideradas críticas de la administración. La conducción de ATE provincia de Buenos Aires entiende que el Estado bonaerense debe ampliar su estructura —que, según el gremio, se triplicó desde que asumió Kicillof— para responder a la creciente demanda social.

"El Presupuesto Provincial debe constituir una herramienta para garantizar derechos, fortalecer el Estado, mejorar las condiciones laborales y salariales de las y los trabajadores y dar respuesta a las necesidades del conjunto de la sociedad bonaerense", sentenciaron desde la conducción de ATE.

La pregunta que flota en el aire es si la protesta de ATE provincia de Buenos Aires responde solo a la presión de las bases o si es el comienzo de un frente de conflicto permanente ante un gobernador de salida, marcándole la cancha al próximo mandatario bonaerense.