La septuagenaria, permanece internada tras la violenta irrupción de personal policial y judicial en su vivienda del Barrio “Mil Viviendas”, en tanto en ámbitos policiales y la sociedad, crece el malestar por el “error” de un uniformado “nuevo”-eldiariodecatamarca.com

Mientras Asuntos Internos de la Policía y la Sala de Sumarios de la Corte de Justicia investigan administrativamente, buscando determinar las responsabilidades de quienes intervinieron en el operativo, en el que tras vulnerar los derechos civiles de los ocupantes de una vivienda, mandaron a terapia una anciana de 75 años por la violenta irrupción, rompiendo un portón y agrediendo a sus ocupantes, para supuestamente cumplir con una orden de allanamiento, crece el malestar en la sociedad, sobre el profesionalismo de quienes deben ejecutar ordenes que ponen en el tapete, de porque si fuera acertado el domicilio, pueden tener asidero en el proceder. Es decir, es necesario tanto daño a las personas y la propiedad privada, cuando aun resta saber si los allanados son responsables de los cargos que se les endilga, ya que aun no fueron sometidos a un juicio justo que determine su penalidad?.
Pero volviendo al caso que nos ocupa, donde los moradores son totalmente ajenos a causa alguna. Surgen demasiados interrogantes. El agente a quien se señala como responsable, puede serlo?, como se emite una orden de allanamiento con domicilio equivocado? Puede cargarse la culpa de tremendo error a un principiante? Quien con conocimiento y cargo superior, dejaría en manos de un imberbe tal responsabilidad?.
Es que la orden no surgió de un repollo, téngase en cuenta que intervinieron varios funcionarios judiciales, desde un fiscal que pidió a un juez, este que suscribió la orden y por cierto el responsable policial que suscribió a su vez la orden emanada de la superioridad judicial. Es decir, cargarle a un agente la responsabilidad de semejante atropello es como cargarle la culpa a un niño que disparó un arma de fuego en su casa.
Pero lo grave del proceder inicial es que no se agotó en el allanamiento y es que además de por poco no destrozar la vivienda, cuando los familiares de la anciana victima de la irresponsabilidad, quisieron radicar la denuncia pertinente, los marearon de comisaria en comisaria, hasta concluir en fiscalía general.
Las autoridades judiciales y policiales deberían reunirse y hacerse responsables ante la sociedad de quien cambió la numeración de la vivienda que dio lugar a por un lado a blanquear procedimientos muy violentos y además equivocados.
