Un bloqueo atmosférico actúa como una barrera que mantiene el aire caliente sobre el país e impide el ingreso de masas frías durante varios días.

Una extensa zona de la Argentina atraviesa jornadas de calor intenso, con temperaturas que alcanzan valores récord. Aunque este tipo de episodios suele asociarse al verano, especialistas explican que el escenario actual responde a un fenómeno meteorológico específico conocido como bloqueo atmosférico, también denominado “muro atmosférico”.

Este evento funciona como una barrera persistente que atrapa el aire cálido en distintas regiones del país e impide el avance de aire frío, especialmente hacia el centro, el noroeste y parte del sur del territorio nacional.

Qué es un bloqueo atmosférico y por qué eleva las temperaturas

El bloqueo atmosférico se produce cuando un anticiclón, es decir, un sistema de alta presión, permanece casi inmóvil durante varios días. Esto interrumpe la circulación habitual del aire y altera los patrones normales del clima.

Como consecuencia, se generan vientos constantes del sector norte que transportan aire cálido hacia gran parte del país. Al mismo tiempo, las masas de aire frío que suelen avanzar desde la Patagonia quedan detenidas, lo que prolonga el calor extremo y las temperaturas elevadas durante períodos extendidos.

El rol de la subsidencia en el aumento del calor

El fenómeno se ve reforzado por un proceso conocido como subsidencia, que implica el descenso de aire desde las capas superiores de la atmósfera. Al bajar, ese aire se comprime por la presión del anticiclón y se calienta, lo que contribuye a un incremento adicional de la temperatura en superficie.

Este mecanismo explica por qué, incluso sin nubosidad significativa, el calor se vuelve más intenso y persistente en las zonas afectadas.

Dos etapas del muro atmosférico: calor seco y calor húmedo

El bloqueo atmosférico suele desarrollarse en dos fases bien diferenciadas:

Primera etapa: predomina el calor seco, con niveles de humedad muy bajos.
Segunda etapa: a medida que el anticiclón se desplaza hacia el este, aumenta la humedad ambiental y, con ella, la sensación térmica.
Este cambio hace que el calor resulte más agobiante, aún cuando las temperaturas no varíen de manera significativa.